La ley del menor
Un clásico contemporáneo sobre la fragilidad de las decisiones.
Acostumbrada a evaluar las vidas de los demás en sus encrucijadas más complejas, Fiona Maye se encuentra de golpe con que su propia existencia no arroja el saldo que desearía: su irreprochable trayectoria como jueza del Tribunal Superior especializada en derecho de familia ha ido arrinconando la idea de formar una propia, y su marido, Jack, acaba de pedirle educadamente que le permita tener una primera y última aventura: una de nombre Melanie.
Además, a Fiona le encargan el caso de Adam Henry, un chico aún menor de edad, anormalmente maduro y encendidamente sensible, que está enfermo de leucemia. Asumiendo las consecuencias últimas de la fe en la que sus padres, testigos de Jehová, lo han criado, Adam está resuelto a rechazar la transfusión que le salvaría la vida. Fiona decide sobre la causa de acuerdo con la Ley del Menor.
Ian McEwan compone una novela grácil y armoniosa, clásica en el mejor sentido de la palabra, que juega su partida en el terreno genuino de la escritura más indagadora: el de los dilemas éticos y las responsabilidades morales. La ley del menor habla del lugar donde justicia y fe se encuentran y se repelen; de las decisiones y sus consecuencias sobre nosotros y los demás; de la búsqueda de sentido, de asideros, y de lo que sucede cuando estos se nos escapan de las manos.
«Está entre las mejores y más conseguidas novelas de McEwan. Es difícil de entender cómo logra combinar tantos temas» (Neal Ascherson, The New York Review of Books).
«Gran explorador de nuestros miedos» (Santiago Roncagliolo, Babelia).
Sinopsis
Acostumbrada a evaluar las vidas de los demás en sus encrucijadas más complejas, Fiona Maye se encuentra de golpe con que su propia existencia no arroja el saldo que desearía: su irreprochable trayectoria como jueza del Tribunal Superior especializada en derecho de familia ha ido arrinconando la idea de formar una propia, y su marido, Jack, acaba de pedirle educadamente que le permita tener una primera y última aventura: una de nombre Melanie.
Además, a Fiona le encargan el caso de Adam Henry, un chico aún menor de edad, anormalmente maduro y encendidamente sensible, que está enfermo de leucemia. Asumiendo las consecuencias últimas de la fe en la que sus padres, testigos de Jehová, lo han criado, Adam está resuelto a rechazar la transfusión que le salvaría la vida. Fiona decide sobre la causa de acuerdo con la Ley del Menor.
Ian McEwan compone una novela grácil y armoniosa, clásica en el mejor sentido de la palabra, que juega su partida en el terreno genuino de la escritura más indagadora: el de los dilemas éticos y las responsabilidades morales. La ley del menor habla del lugar donde justicia y fe se encuentran y se repelen; de las decisiones y sus consecuencias sobre nosotros y los demás; de la búsqueda de sentido, de asideros, y de lo que sucede cuando estos se nos escapan de las manos.