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ISBN978-84-339-6840-1
EAN9788433968401
PVP CON IVA11 €
NÚM. DE PÁGINAS168
COLECCIÓNNarrativas hispánicas
CÓDIGONH 339
PUBLICACIÓN01/01/2003
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La mirada de la muñeca hinchable

Esta novela (digamos, de entrada, espléndida) carece de argumento.

No refiere una historia complicada. Se trata, sobre todo, de una situación dramática prolongada. No abundan los personajes. Un hombre maduro, Juan P, nos relata en primera persona sus idas y venidas por la gran ciudad. Vive amancebado con una muñeca hinchable que no responde a sus caricias y tiene un extraño amigo con el que comparte sus periplos urbanos. 

Aparecen otros personajes: una pareja de ancianos que no perdonan el amor de los más jóvenes, un maître zurdo con un ojo mayor que otro sospechoso de servir setas envenenadas, una marquesa que padece furor uterino, el fantasma de una madre difunta que aparece y desaparece, una portera de las de antaño que necesita depilarse a fondo, una manifestación de ferroviarios en huelga que saben de antemano que lo tienen todo perdido y, como comparsas de tercera fila, apenas media docena de cretinos que no saben muy bien qué es lo que están haciendo en este mundo.

De vez en cuando Juan conecta la televisión y asiste en directo al suicidio de monstruosas ballenas y a coitos no menos monstruosos. Cuando las imágenes empiezan a fatigarle se asoma a la única ventana exterior de su casa y contempla las chimeneas que emergen en el cinturón industrial de la ciudad y que algunas noches, sobre todo cuando Juan ha bebido más de la cuenta, cometen la insolencia de desplazarse en el horizonte y de modificar el paisaje urbano. Mientras tanto, rasgan el aire las sirenas de las ambulancias y de la policía, que atraviesan la ciudad buscando terroristas invisibles. 

Una nueva novela, pues, para los muchos lectores del autor de Cuentos perversos, que tan celebrados fueron: «La mejor narrativa de Javier Tomeo, una de las voces más personales de nuestro tiempo» (La Revista); «Claro y conciso, utiliza en su prosa un método deductivo típico del investigador. Manías, filias, folias. Todo concentrado en estos relatos» (J. A. Aguado, Diario de Terrassa); «Tomeo ha sabido hacerse con una voz narrativa absolutamente singular. Su estilo es tan austero y nítido que lo hace parecer fácil, como los goles de Kluivert o los regates de Zidane» (Carles Vilches, Lateral). 

 
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