El viento en las hojas
El viento en las hojas

El viento en las hojas

El sonido del viento que acaricia las hojas es el ritornelo que recorre estos relatos de González Sainz. Susurra acerca de la vida y la muerte, del inexorable paso del tiempo o el ajuste de las cuentas de una vida, pero también de la sensualidad de los cuerpos y el enigma del deseo. El motivo sonoro puede acompañar el lento caminar de dos ancianos que se enfrentan a la crueldad de un joven de insultante belleza, o asemejarse al siseo de la puerta giratoria de un viejo café, donde unos niños entran y salen, un hombre observa y descifra la secreta belleza de una mujer, y otro anuncia su próxima muerte a sus amigos de toda la vida. O asociarse al goce de una niña que sopla pompas de jabón en el pretil de un puente e ignora a su madre que la mira con los ojos del miedo... Otras veces, lo que trae el viento que agita el follaje es la seductora sonrisa de una vendedora de helados, los vericuetos de la vida conyugal, el sabor a limón del amor. O la inasible imagen de una mujer detrás de un escaparate ante el que uno de los narradores pasa obsesivamente cada día para verla, para contemplar ese cuerpo no sabe si escultórico o quitahípos o quitaaliento. Y para mirar a los que la miran. «Nos precipitamos», reflexiona uno de los narradores del libro, «al abismo de las imágenes y los relatos.» Y es allí donde mirar, imaginar, desear y, cómo no, contar, establecen una fecunda relación, donde el enigmático susurro de hojas y palabras se convierte en ese murmullo –¿indescifrable?– en el que reverbera el misterio de nuestra condición.

Literatura para leer lentamente, para saborear y meditar, para prestar atención desde lo que se dice a lo que se vive y viceversa, literatura para acompañar nuestras vidas con la vida de nuestras palabras hasta allí donde unas y otras declinan, callan.

«González Sainz es un narrador excepcional y un maestro del idioma que se prodiga menos de lo que sería deseable» (Jon Juaristi, ABC).

«El autor prosigue su fascinante peripecia narrativa en el universo descoyuntado del nihilismo contemporáneo... Su forma de narrar capta la irrepetible individualidad de cada destino singular, pero colocándola en el coro de la humanidad que la rodea y de la que es parte, inconfundible, como la rama de un árbol» (Claudio Magris).

ISBN978-84-339-9779-1
EAN9788433997791
PVP CON IVA14.9 €
NÚM. DE PÁGINAS144
COLECCIÓNNarrativas hispánicas
CÓDIGONH 532
PUBLICACIÓN04/06/2014
ISBN978-84-339-3499-4
EAN9788433934994
PVP CON IVA14.99 €
COLECCIÓNNarrativas hispánicas
CÓDIGOEB 297
PUBLICACIÓN04/06/2014
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J. Á. González Sainz

J. Á. González Sainz

J. Á. González Sainz es natural de Soria (1956) y ha vivido en ciudades como Barcelona (donde se licenció en Filología), Madrid, Padua y sobre todo Venecia y Trieste. Anagrama ha publicado los libros de relatos Los encuentros y El viento en las hojas: «Depura el territorio que ya es suyo. El artesano que sabe acompañar su literatura al ritmo de su propia respiración. Que se detiene, mira, piensa y escribe» (Carlos Zanón, El País), y las novelas Un mundo exasperado (Premio Herralde de Novela): «El absoluto convencimiento de que el tiempo jugará a favor suyo y que dentro de unos años hablaremos de esta obra de González Sainz como lo hacemos hoy de El Jarama, Tiempo de silencio o la obra de Juan Benet» (Salvador Clotas, Letra Internacional); Volver al mundo: «Una novela de extraordinario espesor que en su vastedad parece querer abrazar la totalidad de lo real» (Claudio Magris, Corriere della Sera); «Una novela de las de quitarse el sombrero» (Santos Sanz Villanueva, Revista de Libros); Ojos que no ven: «Termino el libro en un cierto estado de sonambulismo y regreso a la primera página para fijarme con más cuidado en su meticulosa construcción. Me acuerdo siempre de Cyril Connolly: literatura es algo que ha de ser leído al menos dos veces» (Antonio Muñoz Molina, El País); «Ojos que no ven es una historia de conflictos personales y universales enlazados, coherente con las propuestas literarias dominadas por la exigencia, el rigor y la intensidad de las tensiones... Pasado y presente están estrechamente vinculados, para tender uno de los muchos puentes presentes en la novela, aquí el que une la Guerra Civil con el terrorismo de ETA» (J. A. Masoliver Ródenas, La Vanguardia).

Fotografía © J. Aspiunza 


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