En «Panorama de narrativas», la programación se abre y se cierra con dos grandes (en todos los sentidos) novelas norteamericanas.
Francisco Goldman en
El Esposo Divino, a partir del exilio en Guatemala del gran poeta y revolucionario cubano José Martí, consigue «con un ritmo irresistible, entretejer los hilos de la geopolítica y el sexo con mano maestra. Es un gran novelista, y éste es su mejor libro», escribió su colega Colm Tóibín. Después de
El periodista deportivo y
El Día de la Independencia,
Richard Ford nos ofrece en
Acción de Gracias la oportunidad de acompañar de nuevo a su inolvidable protagonista, Frank Bascombe: «La trilogía de Frank Bascombe es una sobrecogedora obra maestra» (Andre Bernard) y su autor, uno de los grandes de la literatura estadounidense de todos los tiempos. La literatura británica está presente con cuatro autores.
John Lanchester con
Novela familiar, una indagación de gran intensidad emocional sobre sus propios padres.
Graham Swift, el autor de
El país del agua y
Últimos tragos, explora los recovecos más ocultos de la vida en pareja y el hecho de ser padres en
Mañana. Recuperamos
Fiebre en las gradas de
Nick Hornby, su relato autobiográfico sobre el fútbol y su relación apasionada con su equipo, el Arsenal: el libro más divertido sobre el tema, según opinión unánime.
Una lectora nada común, del maestro
Alan Bennett, es una comedia ácida y deliciosa sobre el vértigo y los peligros de la lectura, descubiertos inesperadamente por la reina Isabel II de Inglaterra, una lectora nada común, evidentemente. En
Josefine y yo, divertimento narrativo de
Hans Magnus Enzensberger, a través de la voz de la «vieja dama indigna» Josefine, el autor lleva a cabo un ajuste de cuentas con la modernidad.
Sandro Veronesi, uno de los mejores escritores italianos de su generación, ganó el Premio Strega con la novela
Caos calmo, en la que plasma, de forma progresivamente cómica, el caos de nuestras ciudades, las familias en crisis, las precarias mitologías contemporáneas.
Claudio Magris en
El infinito viajar propone tres facetas de una experiencia, «vivir, viajar y escribir», que está en el origen de una nueva forma de la literatura donde se diluyen las fronteras entre relato, ensayo y libro de viajes; una nueva forma que el autor practica de un modo magistral.