El mago de Viena
Un recuento autobiográfico cuyo protagonista no es exactamente el autor, sino su relación con el lenguaje y la memoria.
Sergio Pitol cuenta, nada más empezar el libro, que, para Robert Louis Stevenson, un aspirante a escritor debe transformarse en un simio con alta capacidad de imitación cuya responsabilidad es leer a sus autores preferidos con una actitud más afín a la del detective que a la del esteta.
El mago de Viena disuelve las fronteras entre los géneros. En un trabajo sin índices, dispuesto en fragmentos oníricos, inverosímiles, reales o irreales, el autor deja entrever su intensa relación con la escritura, el descubrimiento de su ars poetica. Entre estas páginas, Pitol nos cuenta lo que piensa sobre grandes obras, sobre ciertos géneros, sobre reconocidos autores y sobre sus propias creaciones, o nos relata con anécdotas pintorescas sus viajes, de Varsovia a Xalapa, pasando por Pekín, La Habana y Barcelona, que aparecen como materia literaria y vital.
Para Pitol, escritor, traductor y diplomático, la literatura nunca ha sido imaginaria, sino la sustancia más tangible, más hermosa de la realidad. El mago de Viena es una fricción constante de temas y géneros literarios para potenciar la memoria, la escritura, los autores predilectos, los viajes y descubrir, como creían los alquimistas, que «todo está en todo».
«Sergio Pitol ha escrito libros iluminadores, eso se sabe; son un testimonio del caos, de sus rituales, su limo, sus grandezas, abyecciones, horrores, excesos y formas de liberación. Son también la crónica de un mundo rocambolesco y lúdico, delirante y macabro. Son nuestro Esperpento. Cultura y Sociedad son sus grandes dominios. La inteligencia, el humor y la cólera han sido sus grandes consejeras» (Carlos Monsiváis).
«Pitol es, sin duda, una de esas figuras mayores que aparecen de vez en cuando, casi milagrosamente, en la literatura mexicana» (Jorge Volpi).
Sinopsis
Sergio Pitol cuenta, nada más empezar el libro, que, para Robert Louis Stevenson, un aspirante a escritor debe transformarse en un simio con alta capacidad de imitación cuya responsabilidad es leer a sus autores preferidos con una actitud más afín a la del detective que a la del esteta.
El mago de Viena disuelve las fronteras entre los géneros. En un trabajo sin índices, dispuesto en fragmentos oníricos, inverosímiles, reales o irreales, el autor deja entrever su intensa relación con la escritura, el descubrimiento de su ars poetica. Entre estas páginas, Pitol nos cuenta lo que piensa sobre grandes obras, sobre ciertos géneros, sobre reconocidos autores y sobre sus propias creaciones, o nos relata con anécdotas pintorescas sus viajes, de Varsovia a Xalapa, pasando por Pekín, La Habana y Barcelona, que aparecen como materia literaria y vital.
Para Pitol, escritor, traductor y diplomático, la literatura nunca ha sido imaginaria, sino la sustancia más tangible, más hermosa de la realidad. El mago de Viena es una fricción constante de temas y géneros literarios para potenciar la memoria, la escritura, los autores predilectos, los viajes y descubrir, como creían los alquimistas, que «todo está en todo».