Carlo Rovelli explora los límites del conocimiento científico de la realidad.
El origen de este libro está en unas lecciones magistrales ofrecidas por el autor en el Departamento de Filosofía de la Universidad de Princeton, en las que explora las implicaciones filosóficas de la revolución científica en curso.
La ciencia del siglo XX ha transformado para siempre nuestra comprensión de la realidad, aunque estemos lejos de poder afirmar que tenga sentido (tal vez nunca lo logremos). Sin embargo, gracias a la física cuántica, por primera vez se puede asegurar que el pensamiento es libre de recorrer caminos verdaderamente desconocidos.
Los electrones y la mente, las piedras y las leyes, el comportamiento de las galaxias y los mecanismos de la razón no son esencialmente diferentes entre sí. Son nociones que se iluminan mutuamente. El mundo está hecho de este juego de espejos constante, y para comprenderlo en toda su complejidad, para notar su coherencia y sentir que es nuestro hogar, debemos dar un salto más y abrazar la incertidumbre que yace en la esencia del conocimiento, la incertidumbre que conduce a la igualdad de todas las cosas. Carlo Rovelli lo expone en un libro deslumbrante y clarificador.
«Carlo Rovelli regresa a las librerías entrelazando ciencia, filosofía y sabiduría ancestral a través de una reflexión que rinde homenaje a Italo Calvino, explorando a Aristóteles y el pensamiento taoísta de Zhuangzi» (Francesco Musolino, L’Espresso).
«Se mueve con delicadeza por los abismos especulativos de la relatividad cuántica» (Il Libraio).
«La lección filosófica de Carlo Rovelli nos habla sobre el futuro, el conocimiento y la humanidad» (Federico Vergari, Wired).
«La física ha encontrado a su poeta» (John Banville).
Sinopsis
El origen de este libro está en unas lecciones magistrales ofrecidas por el autor en el Departamento de Filosofía de la Universidad de Princeton, en las que explora las implicaciones filosóficas de la revolución científica en curso.
La ciencia del siglo XX ha transformado para siempre nuestra comprensión de la realidad, aunque estemos lejos de poder afirmar que tenga sentido (tal vez nunca lo logremos). Sin embargo, gracias a la física cuántica, por primera vez se puede asegurar que el pensamiento es libre de recorrer caminos verdaderamente desconocidos.
Los electrones y la mente, las piedras y las leyes, el comportamiento de las galaxias y los mecanismos de la razón no son esencialmente diferentes entre sí. Son nociones que se iluminan mutuamente. El mundo está hecho de este juego de espejos constante, y para comprenderlo en toda su complejidad, para notar su coherencia y sentir que es nuestro hogar, debemos dar un salto más y abrazar la incertidumbre que yace en la esencia del conocimiento, la incertidumbre que conduce a la igualdad de todas las cosas. Carlo Rovelli lo expone en un libro deslumbrante y clarificador.