Diez versiones de Kafka
Kafka y sus traductores: un fascinante fresco de historia literaria del siglo XX.
¿Qué ocurre con la obra de un escritor cuando se traduce? ¿Y qué sucede cuando ese escritor se llama Franz Kafka? Desde mediados de los años veinte, un puñado de autores dieron nueva vida a sus obras fuera del idioma y el lugar en los que fueron concebidas, salvándolas del olvido al que pretendían condenarlas las autoridades soviéticas y nazis.
Bruno Schulz lo tradujo al polaco antes de ser asesinado de un tiro por un miembro de la Gestapo, Milena Jesenská lo vertió con precisión al checo antes de ser deportada, y Jorge Luis Borges, al español, antes de perder la vista. Paul Celan y Primo Levi lo tradujeron, al rumano y al italiano, a la luz de su paso por los campos de concentración. Sus traductores rusos trabajaron en la clandestinidad. Y en cuanto al poeta Melech Ravitch, lo trasladó al yidis para un público prácticamente desaparecido tras la guerra.
Con una prosa clara y poética, atravesada por un sutil sentido del humor, Maïa Hruska explora la traducción no como un ejercicio de fidelidad, sino como una experiencia transformadora: una relación amorosa, un laberinto, una criatura viva. Galardonado con el Premio François Billetdoux, el Transfuge al mejor ensayo, el Premio Malraux de ensayo sobre arte y el Gran Premio de la Crítica Literaria del PEN Club francés, este estudio vivo y erudito nos embarca en un viaje por los grandes nombres de la literatura europea y los episodios más oscuros del siglo XX, con Kafka, siempre, como punto de partida y de retorno.
«Una grata lectura que abre al neófito los múltiples universos que ha nutrido siempre esta obra eternamente joven» (Nicolas Weill, Le Monde).
«Despliega una erudición impresionante y, sin embargo, se sigue con facilidad y, lo que es mejor, se disfruta. Y es que Hruska se divierte ella misma..., de modo que llegamos a imaginarla como una venerable académica que juega maliciosamente con su inmenso conocimiento» (Alexis Brocas, La Tribune).
Sinopsis
¿Qué ocurre con la obra de un escritor cuando se traduce? ¿Y qué sucede cuando ese escritor se llama Franz Kafka? Desde mediados de los años veinte, un puñado de autores dieron nueva vida a sus obras fuera del idioma y el lugar en los que fueron concebidas, salvándolas del olvido al que pretendían condenarlas las autoridades soviéticas y nazis.
Bruno Schulz lo tradujo al polaco antes de ser asesinado de un tiro por un miembro de la Gestapo, Milena Jesenská lo vertió con precisión al checo antes de ser deportada, y Jorge Luis Borges, al español, antes de perder la vista. Paul Celan y Primo Levi lo tradujeron, al rumano y al italiano, a la luz de su paso por los campos de concentración. Sus traductores rusos trabajaron en la clandestinidad. Y en cuanto al poeta Melech Ravitch, lo trasladó al yidis para un público prácticamente desaparecido tras la guerra.
Con una prosa clara y poética, atravesada por un sutil sentido del humor, Maïa Hruska explora la traducción no como un ejercicio de fidelidad, sino como una experiencia transformadora: una relación amorosa, un laberinto, una criatura viva. Galardonado con el Premio François Billetdoux, el Transfuge al mejor ensayo, el Premio Malraux de ensayo sobre arte y el Gran Premio de la Crítica Literaria del PEN Club francés, este estudio vivo y erudito nos embarca en un viaje por los grandes nombres de la literatura europea y los episodios más oscuros del siglo XX, con Kafka, siempre, como punto de partida y de retorno.