Querida Sharik
Una genealogía familiar íntima, feroz y luminosa.
La narradora de esta historia es una mujer del Caribe colombiano que vive en otro país. Un día, casi como un juego, decide hacerse un test genético que rastrea su ancestralidad. Es así como descubre que su primer ancestro fue una mujer nacida en Angola hace unos ochenta mil años y se interesa por su figura. La única manera de que un ADN de Angola llegara al Caribe colombiano era a través del comercio de esclavos. Empeñada en acercarlos a su origen, planea unas vacaciones con sus hijos a una isla caribeña, pero su exmarido le cambia los planes y se ve obligada a viajar sola.
En la isla se embarca en una suerte de correspondencia con su antepasada, pero las cartas encuentran también otras destinatarias. Le escribe a su abuela, a su madre, a su tía, a su hermana y a sus primas y hasta a la mujer que las cuidó de chicas, exponiendo memorias tan hilarantes como crueles, tan arbitrarias como certeras.
Al mismo tiempo, la vida cotidiana en la isla se abre paso en forma de un vecino gringo con quien ensaya fantasías eróticas, atardeceres deslumbrantes, lluvias torrenciales, pájaros exóticos, videollamadas con sus hijos, perros vagabundos y quemas de basura que por momentos los zambullen en un humo espeso y perturbador.
Las cartas convocan una historia familiar hecha de afectos, silencios, humor feroz, pequeñas y enormes derrotas, y herencias que nadie recuerda haber aceptado. Con una voz donde conviven ironía e intimidad, y que asume sus propias contradicciones, Margarita García Robayo construye una novela de una amplitud extraordinaria, que hace de la conversación epistolar una forma de pensamiento y la convierte en un territorio literario de enorme originalidad.
«Mientras todo nuestro alrededor se desmorona, Margarita García Robayo nos propone sacar conclusiones sobre el presente escribiendo a las mujeres del pasado. En Querida Sharik las virtudes de su universo literario se amplifican demostrando que está en el mejor momento de su carrera» (Fernando Pelayo).
«Margarita García Robayo sabe contar lo que guarda un cuerpo, cada cuerpo. En esta novela disfrazada de epistolario caben todos los haces de esa luz oscura que atraviesa la historia: la esclavitud y la raza, las mujeres de ayer y las de hoy, la mirada ajena que quema y quema, la pesadilla moderna del consumo, el turismo y la degradación ambiental. Las inquietudes de nuestro tiempo en una obra de estilo preciso y ensamblaje perfecto» (Gonzalo Pontón Gijón).
«Querida Sharik explora indómitamente las relaciones de poder mientras seguimos la pista de un “saquito cromosomático” en unas páginas, excéntricas y estupendas, que evocan la saga familiar, la distopía, la novela epistolar y erótica, pero que, sobre todo, destacan por su humor asalvajado, su audacia, su agudeza, el amor extremo hacia sus personajes y esa originalidad formal imprescindible para contar lo que aún no había sido contado y escuece. Escuece mucho» (Marta Sanz).
«Irreverente e inteligentísima, con una mirada extrañada, las dosis justas de ironía y autoparodia, y una sensibilidad aguda para identificar los conflictos de nuestro tiempo, Querida Sharik narra unas fallidas vacaciones familiares que se vuelven el viaje de una mujer al encuentro de sus orígenes genéticos y de una naturaleza apocalíptica. Una novela que es también una carta sobre lo absurdo de nuestros prejuicios raciales y la comicidad involuntaria de nuestros deseos» (Juan Pablo Villalobos).
Sinopsis
La narradora de esta historia es una mujer del Caribe colombiano que vive en otro país. Un día, casi como un juego, decide hacerse un test genético que rastrea su ancestralidad. Es así como descubre que su primer ancestro fue una mujer nacida en Angola hace unos ochenta mil años y se interesa por su figura. La única manera de que un ADN de Angola llegara al Caribe colombiano era a través del comercio de esclavos. Empeñada en acercarlos a su origen, planea unas vacaciones con sus hijos a una isla caribeña, pero su exmarido le cambia los planes y se ve obligada a viajar sola.
En la isla se embarca en una suerte de correspondencia con su antepasada, pero las cartas encuentran también otras destinatarias. Le escribe a su abuela, a su madre, a su tía, a su hermana y a sus primas y hasta a la mujer que las cuidó de chicas, exponiendo memorias tan hilarantes como crueles, tan arbitrarias como certeras.
Al mismo tiempo, la vida cotidiana en la isla se abre paso en forma de un vecino gringo con quien ensaya fantasías eróticas, atardeceres deslumbrantes, lluvias torrenciales, pájaros exóticos, videollamadas con sus hijos, perros vagabundos y quemas de basura que por momentos los zambullen en un humo espeso y perturbador.
Las cartas convocan una historia familiar hecha de afectos, silencios, humor feroz, pequeñas y enormes derrotas, y herencias que nadie recuerda haber aceptado. Con una voz donde conviven ironía e intimidad, y que asume sus propias contradicciones, Margarita García Robayo construye una novela de una amplitud extraordinaria, que hace de la conversación epistolar una forma de pensamiento y la convierte en un territorio literario de enorme originalidad.