Érase una vez el fin

Érase una vez el fin es la confesión de un condenado, no necesariamente por la ley –aunque se la salte cuando haga falta–, sino por un entorno degradado y carente de dignidad, donde la solidaridad entre desheredados se ha vuelto puñalada en la espalda o en toda la cara. El reverso de un anuncio reciente del Gordo.

Un Gijón con ecos de Vian, Goodis y Welsh se prepara para recibir la Navidad. Un pianista de hotel alcoholizado que todavía vive en casa de los padres contrae una deuda de juego que no alcanza los mil euros. Acosado por sus perseguidores, emprende una delirante huida en espiral en la que, como si fuera un Scrooge contemporáneo, sobre todo se dará de bruces con los fantasmas de su pasado. Esta novela de Pablo Rivero –uno de los más destacados representantes de «la literatura de barrio DC (después de Casavella)», según Kiko Amat– se pregunta si existe realmente la posibilidad de redención en un entorno marcado por la ausencia de perspectivas, el trabajo precario y el paro, los malos tratos, el odio de clase y el desprecio por uno mismo, las adicciones, la sordidez y el hastío. Y lo hace con un estilo adrenalínico marca de la casa; un chute de realidad.

«Un narrador puro» (Ricardo Menéndez Salmón, El Comercio).

«Rivero no vuelve la cara ante nada, no moraliza, no se disculpa» (Kiko Amat, La Vanguardia).

«Pablo Rivero es uno de esos valiosos escritores que abren un mundo desde el primer minuto» (Álvaro Mangas, A Revolta).

«Érase una vez el fin aporta un registro poco practicado: una agresividad contra el mundo que no deja títere con cabeza y acucia los más íntimos sentimientos del lector… La lucidez de la voz narrativa confiere densidad a la confesión virulenta y desgarrada. Pablo Rivero recrea con ritmo y garra inusual tanto el fulgor de la miseria como la exasperación de su personaje atormentado. Una obra intensa y esencial» (Santos Sanz Villanueva, El Cultural).

«Es la memoria sórdida y degradada de un ser que no se quiere a sí mismo y que sobrevive sin horizonte mientras aguarda que por fin acabe todo. Una crónica que teje un relato sombrío, absolutamente punki, de un entorno poblado por los desheredados del bienestar, por los parias y desclasados que hibernan sólo de día. Un trekking desquiciado por el final de la noche… Un estilo narrativo contundente, dopado de furia, con imágenes descarnadas, sórdidas, potentísimas, y una voz que suena no a ilusión, sino a eco verosímil de las cloacas de arrabal envilecido y desesperanzado en Gijón» (El Diario Vasco).

«Yonquis, camellos, tahúres y quinquis desfilan por el atrofiado panorama de un mundo sin esperanza, aunque narrado con un lirismo de hastiada belleza y rabiosa expresividad. Con una prosa airada plagada de incisivas metáforas y desoladores diálogos indirectos, fluye ágilmente esta novela canalla y transgresora, genial en su lograda estética del fracaso, sencilla y elaborada a la vez, inquietantemente lúcida y poética» (Jesús Ferrer, La Razón).

«La lectura de Érase una vez el fin es adictiva y absorbente. Estoy poniendo especial valor a los autores que no necesitan seiscientas páginas para dejarnos tambaleando. Pablo Rivero es uno de ellos. Todo un hallazgo» (niundiasinlibro.blogspot.com.es).

«Es difícil encontrar en la actual narrativa española una prosa tan anfetamínica como la de Pablo Rivero. Taja sus frases con la navaja del desasociego y de la rabia. Heredero de Dostoyevski, Céline, Ginsgberg, Hubert Selby o el Irvine Welsh de Trainspotting… Una sombría metáfora sobre la traición y la muerte, la imposibilidad de las ilusiones que han sido violadas o cómo el hiperrealismo global ha hecho de las ciudades inmundos pozos de insolidaridad y egolatría en los que ya ni siquiera la infancia es inocente… Lo bueno de Pablo Rivero es que cuenta en unas pocas páginas lo que algunos de los más interesantes ensayistas de nuestro tiempo tratan de explicar en sesudos volúmenes llenos de citas y referencias bibliográficas. Léanla. Es otra balada que nos llega desde los suburbios desamparados del corazón» (José Luis Argüelles, La Nueva España).

«Érase una vez el fin reivindica esa narrativa voraz y deslenguada que casi ha desaparecido de nuestras librerías por el afán de la corrección política… Es un libro extraordinario, durísimo, escrito con la precisión poética más memorable de los últimos años de nuestra narrativa… Genet, Onetti o Celine resuenan en unas páginas dedicadas a narrar la noche persecutoria de un pianista que adeuda varios miles de euros, noche en la que el narrador evoca decenas de vidas, desde las que sus familiares –que juzga sin piedad- hasta las de prostitutas, jubilados, drogadictos o inmigrantes. Todo es demoledor, irremediable… Dice más sobre los márgenes de la sociedad mostrándose inmoral y cínico que cualquiera de esos sedicentes “narradores comprometidos” de nuestros días, que parece que lo más triste que han visto en su vida es un anuncio de lotería de Navidad» (Alberto Olmos, El Confidencial).

«Inquietante crónica de un descenso a los infiernos de alguien que en otros días fue como los demás» (Pablo Antón Marín Estrada, El Comercio).

«Su voz es corrosiva, y está cargada de rabia y frustración… Pero a su vez, la ferocidad personal con la que convive el personaje es suavizada por una visión poética que deja en cada párrafo luminosidades de sucia belleza… Sumerge al lector en el inframundo que aflora en los márgenes de la sociedad y muestra aquello que nadie quiere ver ni leer» (Blog La Buena Vida).

«Dos cualidades que Rivero controla perfectamente: la intensidad de la prosa y la contención en los hechos narrados… Añadiré otra cualidad: el dominio de los registros del lenguaje» (Antonio Garrido, Sur).

«El escritor gijonés no da tregua ni para un simple conato de esperanza. Y el protagonista de su nueva novela, siempre con intrigantes ecos de noir apocalíptico, así lo certifica. Narrativa visceral, pura y directa, una droga casi» (Natalio Blanco, Diario 16).

«Una especie de thriller nihilista y salvaje que sirve también como retrato de una España abocada a las cloacas de la desesperación. Un lingotazo de realidad, fuerte y necesario, en una novela que suda, muerde y huele: el extrarradio en una radiografía-balada triste y feroz» (Juan Cervera, RDL).

 
VERSIÓN EBOOK
ISBN9788433936714
EAN9788433936714
PVP SIN IVA8.26 €
PVP CON IVA9.99 €


Rivero, Pablo


Pablo Rivero (Gijón, 1972). Camarero, ayudante de albañil, descargador del astillero, reciclador de cartuchos de tinta, almacenista, docente, músico y letrista de algunos grupos underground: son algunas de las innumerables ocupaciones que ha desempeñado a lo largo del tiempo y que le han permitido conocer a un sinnúmero de personajes de muy variada índole, además de construir una visión muy particular de los márgenes sociales. A veces escribe libros, como La balada del pitbull (2002), convertido en obra de culto, y Últimos ejemplares (2006), basados en historias de juventud y fracaso.


OTRAS OBRAS DE Pablo Rivero
Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso. Puede cambiar la configuración u obtener más información aquí.