Catálogo de aves muertas
¿Qué significa renunciar a la vida? ¿Qué sucede con los que se quedan?
Elisa, prominente bióloga que estudia el misterioso fenómeno de los cuvivíes —unas aves que cada año se precipitan en masa hacia la muerte en las Lagunas de Ozogoche—, pierde la vida al estrellar su coche de forma aparentemente voluntaria. No ha dejado ninguna explicación de los motivos a su familia. Incapaz de comprender qué la ha llevado a tomar una decisión tan brutal y menos aún de asimilar la pérdida, Leónidas, su marido, emprende un viaje junto a su hijo de nueve años para acampar en Ozogoche, lugar que Elisa ya nunca visitará. El dolor es inconsolable, pero tal vez allí les aguarde alguna respuesta.
No son los únicos visitantes: una serie de personajes se ha dado cita junto al lago para presenciar el bello y macabro ritual de los cuvivíes. Todos tienen sus razones y algunos también han experimentado la pérdida muy de cerca. En ese entorno marcado por las ausencias, Leónidas se pregunta si la pulsión de renunciar a la vida es un acto estrictamente humano o si, por el contrario, parte de causas más amplias y profundas de la naturaleza.
Años después de aquel episodio, Lautaro, el hijo de Elisa y Leónidas, emprende su propia búsqueda para intentar reconstruir el interminable rompecabezas que es la desaparición de su madre. En esta ocasión, cuenta con ella en cierta manera: una empresa tecnológica está recreando avatares digitales de los muertos, lo que permite a los vivos continuar sus duelos desde la virtualidad, extendiendo de forma indefinida la presencia de aquellos que ya no están.
El suicidio siempre deja asuntos inconclusos, preguntas sin respuesta, fracturas irreparables. A menudo, transforma la identidad de los que se quedan. Catálogo de aves muertas indaga en el impulso —individual y colectivo, humano y animal— de desaparecer y en la memoria como territorio en el que confluyen lo cultural, lo tecnológico y lo biológico. Frente al vacío y lo inabarcable, Ernesto Carrión nos ofrece una mirada cálida, poética y emotiva, profundamente humana.
«Desde sus novelas hasta su poesía, Ernesto Carrión ha venido ensayando una escritura de amplio espectro que va desde la belleza extrema hasta el horror de un vislumbre, desde lo vivencial y desolado hasta lo fulgurante, y cuya fuerza radica en el empeño de empujar la totalidad del lenguaje hacia una nueva frontera. Un trabajo fascinante» (Raúl Zurita).
«Ernesto Carrión va camino de convertirse en el autor ecuatoriano más premiado en los últimos lustros» (Carlos Ferrer Hammerlindl).
Sinopsis
Elisa, prominente bióloga que estudia el misterioso fenómeno de los cuvivíes —unas aves que cada año se precipitan en masa hacia la muerte en las Lagunas de Ozogoche—, pierde la vida al estrellar su coche de forma aparentemente voluntaria. No ha dejado ninguna explicación de los motivos a su familia. Incapaz de comprender qué la ha llevado a tomar una decisión tan brutal y menos aún de asimilar la pérdida, Leónidas, su marido, emprende un viaje junto a su hijo de nueve años para acampar en Ozogoche, lugar que Elisa ya nunca visitará. El dolor es inconsolable, pero tal vez allí les aguarde alguna respuesta.
No son los únicos visitantes: una serie de personajes se ha dado cita junto al lago para presenciar el bello y macabro ritual de los cuvivíes. Todos tienen sus razones y algunos también han experimentado la pérdida muy de cerca. En ese entorno marcado por las ausencias, Leónidas se pregunta si la pulsión de renunciar a la vida es un acto estrictamente humano o si, por el contrario, parte de causas más amplias y profundas de la naturaleza.
Años después de aquel episodio, Lautaro, el hijo de Elisa y Leónidas, emprende su propia búsqueda para intentar reconstruir el interminable rompecabezas que es la desaparición de su madre. En esta ocasión, cuenta con ella en cierta manera: una empresa tecnológica está recreando avatares digitales de los muertos, lo que permite a los vivos continuar sus duelos desde la virtualidad, extendiendo de forma indefinida la presencia de aquellos que ya no están.
El suicidio siempre deja asuntos inconclusos, preguntas sin respuesta, fracturas irreparables. A menudo, transforma la identidad de los que se quedan. Catálogo de aves muertas indaga en el impulso —individual y colectivo, humano y animal— de desaparecer y en la memoria como territorio en el que confluyen lo cultural, lo tecnológico y lo biológico. Frente al vacío y lo inabarcable, Ernesto Carrión nos ofrece una mirada cálida, poética y emotiva, profundamente humana.