Tres relatos herederos de la mejor tradición del terror clásico, con la narración inconfundible de Mariana Enriquez y el imaginario maldito de Santiago Caruso.
Tres niños se obsesionan fatalmente con una casa abandonada que marcará para siempre sus vidas. Un hombre es testigo de horrores inexplicables en un palacio en ruinas. Una presencia siniestra se esconde en un antiguo hotel junto al mar y acecha a una de sus huéspedes.
Tres relatos herederos de la mejor tradición del terror clásico que articulan el toque narrativo inconfundible de Mariana Enriquez con la maestría de Santiago Caruso y nos llevan al horror y al dolor que habita en nosotros de una manera perturbadora.
«El terror, en los cuentos de Mariana Enriquez, se desliza como un jadeo de agua negra sobre baldosas al sol. Como algo imposible que, sin embargo, podría suceder» (Leila Guerriero).
«Leer a Enriquez es una experiencia dura, emocionante. Sus historias no son tranquilizadoras. Es una maestra de lo macabro que no apela a emociones baratas, sino que cada pequeño detalle de oscuridad está allí por una razón y cada una de sus historias contiene una carga política» (Anne Meadows, Granta).
«Leer buenos cuentos de terror es algo más bien raro… No muchos escritores se atreven a explorarlo… Hasta que aparece una escritora que, como Mariana Enriquez, no imita las historias de terror, sino que las escribe desde cero» (Esther Cross, Página/12).
«La riqueza creativa de Caruso lleva las expresiones del dolor a la frontera con el placer y la belleza. Los reflejos de la noche, las genialidades de la locura o el terror de lo cotidiano son mostrados con un estilo que por momentos recuerda a El Bosco por el grotesco» (Fernando Núñez).
Sinopsis
Tres niños se obsesionan fatalmente con una casa abandonada que marcará para siempre sus vidas. Un hombre es testigo de horrores inexplicables en un palacio en ruinas. Una presencia siniestra se esconde en un antiguo hotel junto al mar y acecha a una de sus huéspedes.
Tres relatos herederos de la mejor tradición del terror clásico que articulan el toque narrativo inconfundible de Mariana Enriquez con la maestría de Santiago Caruso y nos llevan al horror y al dolor que habita en nosotros de una manera perturbadora.