En pos del cinema

«1.
Afortunadamente, cada vez somos más los convencidos de que no existe (ni ha existido nunca) cine en España.

2.
La no existencia de un cine español (o su existencia fantasmal, que para el caso es lo mismo) no ha sido obstáculo, antes el contrario, para que en torno al fenómeno cinematográfico y sus lindezas colaterales, haya habido siempre en este país, prácticamente desde las tempranas crónicas de Federico de Onís y Alfonso Reyes, un continuo (en multitud de ocasiones, lastimoso e insoportable) bá-blá-blá.

3.
Naturalmente, este blá-blá-blá, si bien continuo en su dimensión temporal, ha ido teniendo, eun su interrelación con toda una serie de fenómenos, político-económicos, etc., de un lado, e implicados con el propio devenir del cine, de otro, muy variadas caracterizaciones, muy varios registros, muy varias preocupaciones e intencionalidades. Entre esos fenómenos, 1936-1939 y sus consecuencias, no es precisamente el de menor importancia.

4.
Así, caricaturizando con un ejemplo el asunto, si en el período 1927-1936 puede encontrarse un acercamiento, muy generalizado, de intelectuales españoles al cine —las páginas de La Gaceta Literaria (1927-1932) son paradigmáticas—, a partir de la guerra, ese tipo de acercamiento no se produce (o se produce de forma personalizada —p. e. Azorín— y marginal).

5.
Pues bien, el estudio del blá-blá-blá antes citado, está por hacer. Como están por estudiar tantas cuestiones relacionadas con el llamado «cine español». Una de las múltiples lagunas de las que ese (no) estudio está plagado, es el análisis del movimiento (crítico, cinceclubístico...) surgido alrededor de La Gaceta en los años inmediatos a la proclamación de la II República.

14.
Esta busca del cinema estaba realizada por hombres en su mayoría procedentes de la literatura —o que sin ser literatos puros, habían tenido o tenían escarceos literarios— y cuyo centro de atención (y medio de vida) era la literatura. Así, una elaboración literaria con marcado acento poético convierte a los (mejores) textos, además de en una relfexión sobre el cine o sus aspectos, en una auténtica creación. El cine, digámoslo, es un motivo, un pretexto con el que dar rienda suelta a la propia obra. (Esto, sobre todo en el tiempo en que Buñuel dirigió la sección). Sin llegar al caso extremo de Alberti, el lector hallará en esta selección ejemplos significativos.

24.
Antes de reseñar brevemente los textos que incluimos, hagamos dos precisiones: 1) nos hemos limitado, para dar un toque generacional al asunto, a textos de escritores hispanos, y 2) de entre éstos, elegimos los más representativos e interesantes de rescatar (del olvido, se entiende). La antología va dividida en dos partes: en la primera, damos los textos de los hombres coetáneos con el cine, más o menos «cinematófilos»; en la segunda, los de tres hombres nada relacionados directamente con el cine, que actuarán de parco contraste.»

Fragmentos del Prólogo del cuaderno.

Serie: Cine.
Dirigida por Joaquín Jordá.

ISBN978-84-339-0374-7
EAN9788433903747
NÚM. DE PÁGINAS174
COLECCIÓNCuadernos Anagrama
CÓDIGOCA 74
PUBLICACIÓN01/04/1974
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Carlos Pérez Merinero


Foto by CC BY-SA 4.0 David Pérez Merinero



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