23/01/2020
Palabras de presentación de 'Un cinéfilo en el Vaticano' de Román Gubern por Jorge Herralde

Después de años de silencio, Román Gubern vuelve al ruedo, un gran acontecimiento, con Un cinéfilo en el Vaticano. Como sabéis, Román es uno de los Sabios de nuestro país, con S muy mayúscula, en muchos registros, como saben tantos estudiosos y también numerosos alumnos y alumnas que lo adoran y que lo califican de profesor inolvidable, que siguieron sus clases, a menudo divertidas, y algo teatrales, con gran devoción.

También ha publicado más de 40 libros de referencia indiscutible. En Anagrama hemos publicado 10, entre ellos la inmortal Historia del cine que rescatamos hace cinco años y desde entonces se reedita anualmente, un clásico de hoja perenne.

Entre ellos, y como curiosidad, figuran tres encargos. El primero fue hace muchos años, en los primerísimos setenta, y nació tras una larga conversación en la barra de Bocaccio entre Román, Octavi Pellissa, un amigo común, y yo sobre los cineastas progresista americanos perseguidos y acosados por el macartismo. Cuando acabó la perorata le dije: “¡Román, pero si lo sabes todo! ¿Por qué no escribes un Cuaderno?” Así lo hizo, y se lo publicamos en nuestros recién fundados «Cuadernos Anagrama» en 1971: McCarthy contra Hollywood: la caza de brujas, un excelente texto que, ampliado, sigue en nuestro catálogo, casi cincuenta años después, en la colección «Crónicas».

El siguiente fue a raíz de nuestra participación en la conmemoración de los de los 75 años del Fondo de Cultura Económica. Su ponencia me gustó mucho, le pedí que la ampliase y se convirtió en Metamorfosis de la lectura en nuestra colección «Argumentos». Luego, hace unos pocos meses, mientras estábamos comiendo con Lali, Román se lamentó de que tenía muchas notas sobre su exótica experiencia cinéfila en el Vaticano y, como habrán adivinado, le dije que las pasara a limpio, las ordenara y las convirtiera en un futuro Cuaderno.

En los tres casos, Román, trabajador incansable y eficaz, nos envió los textos en la editorial en una semana. Y también en los tres casos, cuando Teresa Ariño, nuestra responsable de edición, le enviaba las pruebas corregidas, Román las devolvía revisadas a los dos días, máximo tres.

En este Cuaderno nos desvela temas insospechados acerca del Vaticano y su interés por el cine, y también algunos de los encontronazos que tuvo Román, el único laico entre los estudiosos. Unas curiosas experiencias de primera mano.

Quisiera añadir una cosa: debido a las temáticas de muchos de sus libros, Román está obligado, naturalmente, a utilizar una prosa más bien académica, aunque sin descuidar la amenidad. Pero en sus extraordinarias memorias Viaje de ida, publicadas hace unos cuantos años, nos sorprendió con una prosa ágil, con abundantes destellos de un humor afilado y socarrón, incluso en ocasiones elegantemente mordaz. Es decir, como la propia habla de Román cuando está en una compañía en la que se siente a gusto. Una prosa bien presente en Un cinéfilo en el Vaticano, una singular obra maestra. Enhorabuena de nuevo, Román, ahora por este pequeño gran libro.

Jorge Herralde

Rueda de prensa de Un cinéfilo en el Vaticano

Hotel Condes de Barcelona, viernes 17 de enero de 2020


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