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ISBN978-84-339-3044-6
EAN9788433930446
PVP CON IVA9 €
NÚM. DE PÁGINAS360
COLECCIÓNPanorama de narrativas
CÓDIGOPN 44
TRADUCCIÓNEnrique Hegewicz
PUBLICACIÓN01/04/1984
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Vuelos cortos

Barbara Probst Solomon tenía apenas dieciocho años de edad cuando ella y un joven español, Paco Benet, organizaron con éxito el atrevido rescate de Nicolás Sánchez Albornoz y Manolo Lamana del campo de concentración de Cuelgamuros, en la segunda mitad de los años cuarenta, episodio descrito en Los felices cuarenta.

Vuelos cortos, crónica personal de la época que arranca en 1974 y continúa a través de la época de la casi interminable agonía de Franco y de los acontecimientos políticos que siguieron a la muerte del general, podría describirse, con palabras de Virginia Woolf, como «una amalgama de autobiografía y ficción, memorias e improvisaciones imaginarias». En esta narración, de estructura osada y brillante estilo, Barbara Probst reflexiona sobre las épocas que ha vivido en tres continentes pero casi siempre girando en torno a España. La perspectiva sentimental, punteada por el recurrente recuerdo de Paco Benet, está dominada por su compleja relación con el escritor Juan Goytisolo.

La novela registra también las impresiones de la autora en el curso de las primeras elecciones posteriores a la muerte de Franco, que ella pudo observar al lado de un viejo amigo que se presentaba como candidato después de muchos años de actividades clandestinas. En su relato, la autora consigue captar la a veces testaruda ingenuidad de aquel singular verano.

Pero también escribe sobre muchísimas otras cosas. Y Barbara Probst lo hace siempre de forma inteligente, tanto si se trata de descifrar las sutiles, y no tan sutiles, maniobras que se desarrollan en las relaciones entre hombres y mujeres, como cuando reacciona en contra del antisemitismo de la izquierda europea, como al analizar con simpatía pero también críticamente el feminismo, o al tomar conciencia de que una relación amorosa ha terminado y no queda más remedio que admitir que así es. Es una novela tan rebosante de sabiduría como de humor y encanto, a la que el reputado crítico neoyorkino John Leonard ha comparado, ventajosamente para Vuelos cortos, a dos obras de la relevancia de Los mandarines, de Simone de Beauvoir, y El cuaderno dorado, de Doris Lessing.

«Vuelos cortos es una novela ingeniosa, definitiva, detallada, inteligente y maravillosamente divertida que trata del desarrollo intelectual y emocional de una mujer que, al igual que todoslos miembros de nuestra generación, anduvo errando de un lado para otro durante los años posteriores al final de la Segunda Guerra Mundial, y salió de ellos —¿cómo se las arregló?— provista de una filosofía coherente, aunque a veces serenamente contradictoria» (Norman Mailer).

«En sus dos libros autobiográficos, que ella insiste en llamar novelas, Barbara Probst es brillante, incisiva e informativa» (Alvah Bessie).

«Para todos los lectores interesados en la política europea moderna y en el desarrollo de la «novela como libro de historia», Vuelos cortos es un libro provocativo y valioso» (Stella Nesanovich).

 


Probst Solomon, Barbara


Barbara Probst Salomon (Nueva York, 1928) al término de la segunda guerra mundial abandonó sus estudios y se trasladó a Europa; en París, en 1948, estuvo en estrecho contacto con los exilados españoles. Regresó en Estados Unidos en 1952; reside en Nueva York y tiene dos hijas.

Ha dado cursos sobre novela política, sobre Proust y Céline, y cinematografía en la Universidad de Yale y en la New School for Social Researd. Ha trabajado con Amnesty International sobre casos de españoles encarcelados durante el franquismo; colaboró con el Spanish Institute de Nueva York. Como periodista publicó artículos y reportajes en The New York Times, The New York Review of Books, Harper's, etc.

Su primera novela The Beat of Life (1960) fue muy alabada por escritores de la talla de James Baldwin, Norman Mailer, Dwight McDonald, John Brain. Los felices cuarenta (1972) obtuvo el Premio Pablo Antonio de Olavide de Literatura Testimonial (1979). El jurado, compuesto por Carlos Barral, Jorge Edwards, Juan García Hortelano, Joaquín Marco y Juan Marsé, lo consideró «modélico desde el punto de vista de la tradición memorialista.» 

Foto © Thomas Victor



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