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ISBN978-84-339-7024-4
EAN9788433970244
PVP CON IVA12 €
NOTA DE LA EDITORIALNo disponible. La editorial indica que está descatalogado o agotado indefinidamente
NÚM. DE PÁGINAS160
COLECCIÓNPanorama de narrativas
CÓDIGOPN 564
TRADUCCIÓNEncarna Gómez Castejón
PUBLICACIÓN01/01/2004
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La absoluta perfección del crimen

Vuelve el atraco perfecto, argumento de novela y de cine. En esta novela ambas fuentes de inspiración se funden en una escritura precisa, de extraordinario impacto visual, de sutil y rítmico montaje. Se trata en esta ocasión de una banda de jóvenes nucleada en torno a un viejo tío, un pequeño clan mafioso en alguna localidad portuaria del norte de Francia («Las dársenas sucias. Los raíles oxidados. Las grúas inmóviles»). Cuando Marin sale de prisión, tras cumplir tres años de condena, pergeñan el plan que debe cambiarles la vida para siempre, el delito que los salvará de una vida de delitos: el asalto al casino de la región. Será en Nochevieja, cuando las arcas estén llenas, y se hará según un plan estudiado al milímetro. Pero, como era de prever, las cosas se tuercen, quizás en la banda hay algún soplón, quizás el que parece morir en el tiroteo es el que se fuga con el dinero, quizás Pierre, el narrador, deberá pasar unos años en prisión antes de emprender su peculiar ajuste de cuentas con sus socios del fallido atraco perfecto.

Esta novela, que publicó a sus veintiocho años, consolidó a Tanguy Viel como la nueva gran estrella de la narrativa francesa. La crítica subrayó su admirable reunión de fuerza estilística, inteligencia argumental y retrato social de esas zonas degradadas que no siempre salen en las fotos del festín europeo. El trasfondo irónico del título -la absoluta perfección del siempre imperfecto crimen- es una clave de lectura para esta breve pieza magistral. Su «absoluta perfección» particular consiste en trenzar las lecciones de los maestros de la composición novelesca del nouveau roman con ecos de los grandes clásicos del género negro y con procedimientos y atmósferas que parecen más cercanos al cine que a la misma literatura. La inteligencia de Viel consiste, empero, en no escribir una novela para el cine, sino, en todo caso, desde la pantalla, utilizando procedimientos en los que la letra parece actuar como una cámara: mostrando con una dura, seca plasticidad, la trágica mezcla de gloria y decadencia en que habitan sus personajes. Por forma y por contenido, La absoluta perlección del crimen es una de las radiografías más nítidas del espíritu de los tiempos que ha dado hasta ahora el joven siglo XXI.

«Una novela negra que dinamita el género y que se parece a sus personajes: nerviosos, contenidos, sin efectismos ni efusiones, al borde del derrape, borderline al borde del mar» (Olivia de Lamberterie, Elle).

«El sello definitivo de un talento evidente» (Jean-Claude Lebrun, l'Humanité). «La absoluta perfección del crimen es, al mismo tiempo, una novela regocijante y profunda» (Le Journal du Dimanche).

«Un montaje excepcional, un relato tenso, unas imágenes conmovedoras» (Nicolas Rey, Le Figaro Magazine).

 


Viel, Tanguy


Tanguy Viel (Brest, 1973) es el más joven de los nuevos talentos de la literatura francesa. Destacó ya desde su primera novela, Le Black Note (1998), pu­blicada a sus veinticinco años y en la que, inspirán­dose en la música de John Coltrane, demostró un sorprendente dominio de los recursos narrativos. Tan sólo un año más tarde, su segundo libro, Ciné­ma (1999), supuso un importante cambio de registro, al centrarse en el ámbito del cine, inspirándose en directores como Joseph Mankiewicz, Abel Ferrara, Martin Scorsese o Kitano. Con su tercera novela, La absoluta perfección del crimen, obtuvo el premio Fé­lix Fénéon en 2002. La crítica lo ha situado en la ór­bita de Joseph Conrad y Herman Melville, de Sa­muel Beckett y Maurice Blanchot. En todo caso, la escritura de Viel supone una voz del todo original, quizás el precursor de una nueva etapa de la narra­tiva europea, cuya consigna sería una seria y riguro­sa relectura de los maestros del género (Viel siem­pre ha reconocido a Cervantes como una de sus referencias insoslayables) desde los desafíos histó­ricos y literarios que impone la actualidad. Un pos­modernismo que no se ampara en la presunta cadu­cidad de ninguna estética, sino que las revisa y recupera de cada una de ellas las lecciones necesa­rias. Reside habitualmente en Nantes.

Foto © John Foley / Opale



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