Pajaritos preñados
La esperada nueva novela de Andrea Abreu.
En un barrio de cuestas empinadas, arropado por la brumacera del Norte de la isla, Cathaysa cumple dieciséis años con la sensación de que todo ocurre demasiado rápido y, sin embargo, de que nunca nada cambia. Creció en un entorno que no da tregua y en el que el pasado no desaparece, solo se filtra, se adapta y encuentra nuevas formas de persistir. Aquí, en pleno descubrimiento del cuerpo, y del deseo de otros cuerpos, la infancia no termina: se rompe en miles de fiscos.
Pajaritos preñados es la historia de ese quiebre, y también del de El Tiznado, padre de Cathaysa, un espíritu hedonista marcado por la precariedad, la ausencia y la culpa. En su pequeño mundo conocido –el que forman Engracia, la madre, espejo en el que Cathaysa no quiere mirarse; Tío Aurelio; las amigas, La Macha y Chaxiraxi, que se quieren como hermanas y se entienden a macanazos, y un primo que la reclama como si le perteneciera–, la aparición de otro hombre y el deseo de fuga abrirán para ellos caminos distintos, aunque no menos inciertos, en los que tal vez las decisiones no encierren una verdadera elección.
Las voces de Cathaysa y El Tiznado, ambas afiladas, contradictorias, ferozmente vivas, sabias y sananas a un mismo tiempo, avanzan acompañadas por un coro de mujeres que todo lo ven desde las ventanas y de hombres que todo lo callan desde los bares, trazando un mapa emocional donde el amor se confunde con posesión, la ternura con violencia y el deseo con peligro. Con una escritura radicalmente propia –que recoge la oralidad y la desborda hasta convertirla en materia literaria–, Andrea Abreu construye un universo donde el lenguaje late al ritmo de los cuerpos y del paisaje. Lejos de cualquier mirada complaciente, Pajaritos preñados se sostiene en la complejidad de aquello que rara vez se nombra y se adentra magistralmente en la intimidad de los personajes para mostrar la crudeza de lo cotidiano y la fragilidad de quienes intentan, a pesar de todo, cambear, imaginar otra vida.
Sinopsis
En un barrio de cuestas empinadas, arropado por la brumacera del Norte de la isla, Cathaysa cumple dieciséis años con la sensación de que todo ocurre demasiado rápido y, sin embargo, de que nunca nada cambia. Creció en un entorno que no da tregua y en el que el pasado no desaparece, solo se filtra, se adapta y encuentra nuevas formas de persistir. Aquí, en pleno descubrimiento del cuerpo, y del deseo de otros cuerpos, la infancia no termina: se rompe en miles de fiscos.
Pajaritos preñados es la historia de ese quiebre, y también del de El Tiznado, padre de Cathaysa, un espíritu hedonista marcado por la precariedad, la ausencia y la culpa. En su pequeño mundo conocido –el que forman Engracia, la madre, espejo en el que Cathaysa no quiere mirarse; Tío Aurelio; las amigas, La Macha y Chaxiraxi, que se quieren como hermanas y se entienden a macanazos, y un primo que la reclama como si le perteneciera–, la aparición de otro hombre y el deseo de fuga abrirán para ellos caminos distintos, aunque no menos inciertos, en los que tal vez las decisiones no encierren una verdadera elección.
Las voces de Cathaysa y El Tiznado, ambas afiladas, contradictorias, ferozmente vivas, sabias y sananas a un mismo tiempo, avanzan acompañadas por un coro de mujeres que todo lo ven desde las ventanas y de hombres que todo lo callan desde los bares, trazando un mapa emocional donde el amor se confunde con posesión, la ternura con violencia y el deseo con peligro. Con una escritura radicalmente propia –que recoge la oralidad y la desborda hasta convertirla en materia literaria–, Andrea Abreu construye un universo donde el lenguaje late al ritmo de los cuerpos y del paisaje. Lejos de cualquier mirada complaciente, Pajaritos preñados se sostiene en la complejidad de aquello que rara vez se nombra y se adentra magistralmente en la intimidad de los personajes para mostrar la crudeza de lo cotidiano y la fragilidad de quienes intentan, a pesar de todo, cambear, imaginar otra vida.