El año de la serpiente
Una novela de poderoso magnetismo sobre los peligros ambientales de las relaciones humanas.
Todo comienza con un olor. Un olor profundo e insoportable a descomposición: una presencia con capas de sentido que se instala en los pasillos de un clásico edificio bonaerense de los sesenta. Aldana, una vecina cuya resistencia al desorden y a las bacterias la mantiene en un estado de alerta constante, es la primera en percibirlo y, junto a Gina, la portera del edificio, decide enfrentar el misterio que emana del departamento 5.º C. Ahí vive Celeste Blum, una joven estudiante de Arquitectura aparentemente solitaria que, sin embargo, tiene desde hace poco una relación con Simón, un hombre mayor que ella y obsesionado con los reptiles cuya devoción trastoca la intimidad de la pareja en un ecosistema que bascula entre el miedo y la fascinación.
Pero lo que empieza como un ataque olfativo pronto se transforma en una inquietud: ¿qué ocurre tras la puerta cerrada de esa joven que siempre pareció habitar una superficie de calma absoluta? En la atmósfera viciada del departamento, entre maquetas de espacios verdes y revistas de farándula, flota algo más que el rastro de una ausencia: una sospecha reptante, una presencia animal, exótica y letal que podría, tal vez, impregnar más allá. Camila Fabbri construye en El año de la serpiente una novela de horror doméstico y tensión psicológica sobre los peligros ambientales de las relaciones humanas: esas amenazas invisibles que se gestan en los vínculos afectivos, en la soledad urbana y en el voyerismo de unos vecinos que observan la tragedia ajena como si fuera un programa de telerrealidad.
Tras el éxito de La reina del baile, Fabbri se afirma en esta obra como una de las voces más magnéticas y perturbadoras de la narrativa argentina. El año de la serpiente es una exploración sobre la herencia de los traumas, la psicopatía, las existencias anodinas, las formas de violencia que atraviesan la experiencia de las mujeres e, incluso, el movimiento incel. Como en las mejores pesadillas, aquí lo que hiere es la certidumbre de que, en cualquier momento, lo salvaje decidirá, finalmente, reclamar su lugar.
«Como si hubiera logrado escribir en otro idioma sin dejar de escribir en español, Camila Fabbri tiene una de esas voces extraordinarias que vuelven reconocible una página antes de leer la firma. En esta nueva novela ese estilo está expandido y encuentra una tensión nueva, una inquietud sostenida, genialmente calibrada, que trabaja al filo de la realidad volviendo todo profundamente –horriblemente– verdadero» (Leila Guerriero).
«Camila Fabbri ha creado una novela apabullante y tenebrosa. Se trenza y repta por encima de tu piel como un animal viscoso y días después aún la notas recorriéndote. Una novela perfecta» (Lucía Lijtmaer).
«Como un vidrio estrellado por una piedra, no termina de romperse pero se resquebraja, y entre esas delgadísimas astillas de cristal roto, Fabbri se asoma para narrar» (Selva Almada).
«Una observadora minuciosa pero para nada pasiva: no renuncia al sueño de que las palabras hagan algo, modifiquen algo, tengan efectos concretos del otro lado del libro» (Alejandro Zambra).
Sinopsis
Todo comienza con un olor. Un olor profundo e insoportable a descomposición: una presencia con capas de sentido que se instala en los pasillos de un clásico edificio bonaerense de los sesenta. Aldana, una vecina cuya resistencia al desorden y a las bacterias la mantiene en un estado de alerta constante, es la primera en percibirlo y, junto a Gina, la portera del edificio, decide enfrentar el misterio que emana del departamento 5.º C. Ahí vive Celeste Blum, una joven estudiante de Arquitectura aparentemente solitaria que, sin embargo, tiene desde hace poco una relación con Simón, un hombre mayor que ella y obsesionado con los reptiles cuya devoción trastoca la intimidad de la pareja en un ecosistema que bascula entre el miedo y la fascinación.
Pero lo que empieza como un ataque olfativo pronto se transforma en una inquietud: ¿qué ocurre tras la puerta cerrada de esa joven que siempre pareció habitar una superficie de calma absoluta? En la atmósfera viciada del departamento, entre maquetas de espacios verdes y revistas de farándula, flota algo más que el rastro de una ausencia: una sospecha reptante, una presencia animal, exótica y letal que podría, tal vez, impregnar más allá. Camila Fabbri construye en El año de la serpiente una novela de horror doméstico y tensión psicológica sobre los peligros ambientales de las relaciones humanas: esas amenazas invisibles que se gestan en los vínculos afectivos, en la soledad urbana y en el voyerismo de unos vecinos que observan la tragedia ajena como si fuera un programa de telerrealidad.
Tras el éxito de La reina del baile, Fabbri se afirma en esta obra como una de las voces más magnéticas y perturbadoras de la narrativa argentina. El año de la serpiente es una exploración sobre la herencia de los traumas, la psicopatía, las existencias anodinas, las formas de violencia que atraviesan la experiencia de las mujeres e, incluso, el movimiento incel. Como en las mejores pesadillas, aquí lo que hiere es la certidumbre de que, en cualquier momento, lo salvaje decidirá, finalmente, reclamar su lugar.