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Empieza a leer 'Otras historias del Archivo de Indias' de VV. AA.

02/09/2026

DE CÓMO CONTAR UN IMPERIO

Uno es escribir como poeta, y otro como historiador: el poeta puede contar o cantar las cosas, no como fueron, sino como debían ser; y el historiador las ha de escribir, no como debían ser, sino como fueron, sin añadir ni quitar a la verdad cosa alguna.

MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA,
El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha,
parte II, capt. III

 

Ahora es la hora de recostar un taburete a la puerta de la calle y empezar a contar desde el principio los pormenores de esta conmoción nacional, antes de que tengan tiempo de llegar los historiadores.

GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ,
«Los funerales de la Mamá Grande»

 

El mayor punto de contención en la relación entre literatura e historia parece radicar en el estatuto de verdad de una y otra: que si es más verídica la historia porque se basa en fuentes documentales de archivo y puede mostrarnos la evidencia; que si, por el contrario, es más verídica la literatura, porque lee a contrapelo lo que nos comunica la historia oficial y se sitúa en los silencios, en lo que no registra el archivo. La una establece el relato del poder, pensamos; la otra, la contrahistoria de los silenciados. Pero la cuestión es, como todo, más compleja. Las temporalidades históricas suelen ser amplias, de larga duración y, como Cronos, se devoran a sus hijos. La literatura hace un close-up sobre un instante, unas horas, unos años, o un sentimiento, que se recorta contra el vasto lienzo del periodo histórico, pero que lleva consigo toda la carga de la finitud del tiempo biográfico.

Para este volumen, producto de una colaboración entre el Hay Festival Global y el Archivo General de Indias (AGI), hemos invitado a diez escritoras y escritores de ficción y ensayo, provenientes de dos de las tres orillas del antiguo Imperio español, para que hagan uso del material privilegiado de la historiografía –el archivo– y nos cuenten otras historias a partir de uno o varios documentos del AGI. Esta iniciativa surgió con ocasión de la conmemoración de los 500 años de la fundación de Santa Marta, en el Caribe colombiano, una de las ciudades españolas más antiguas en Tierra Firme, así como de la intención del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF, por su antiguo nombre: Corporación Andina de Fomento) de digitalizar el Archivo de Indias en su 240 aniversario.

Un objetivo de Otras historias del Archivo de Indias ha sido acercar al público a ese lugar que contiene y custodia el acervo más amplio de documentos sobre los cuatro siglos y pico del Imperio español. Desde las Capitulaciones de Cristóbal Colón en 1492, que le autorizan a emprender el viaje que lo lleva a esas «nuevas tierras» –nuevas para los europeos y antiguas para sus habitantes–, pasando por la creación de la Casa de la Contratación de Sevilla, la documentación llega incluso al periodo posindependencia en el siglo XIX. Así como es vasto el periodo histórico que abarca, también lo es el ámbito geográfico: el mapa del imperio franquea el inmenso Atlántico, pasa por Cuba y México y se extiende hasta el mar de China y las Filipinas; de norte a sur, desde California hasta la Patagonia, cubre los desiertos y montañas, llanos y selvas del continente que lleva el nombre de un explorador italiano.

Ningún individuo jamás podrá leer todo lo que contienen sus enormes anaqueles, sus miles de legajos, sus millones de registros. Es el principio mismo que rige la colección el que nos indica que debemos leerlos como documentos, testimonio y evidencia de lo que sucedió en el pasado. Y, más concretamente, en ese pasado común de lo que en su época fue el inmenso territorio imperial, sobre cuyos súbditos nunca se ponía el sol.

El archivo abunda en documentos administrativos. Se encuentran las relaciones de carga de los barcos que zarpan de España hacia América, transportando botijos de vino y carnes curadas para los españoles, que añoraban sus viandas peninsulares tras meses y años de dieta a base de pavo, pescado, venado, tomate, papa, maíz, chile, chocolate. Y, por supuesto, también se encuentran las relaciones de carga de los barcos que llevaban hacia España oro, plata, perlas y otros tesoros que extraían con trabajo esclavo en aquellos confines, a más de canoas y hamacas, y un nuevo vocabulario para nombrar tanta cosa prodigiosa que encontraban en esas tierras de huracanes, cóndores y colibríes.

Hay miles y miles de cédulas reales, relaciones de cuentas, pleitos administrativos, nombramientos y destituciones de funcionarios, informes de visitas de la Real Audiencia, correspondencia de los tribunales y una enormidad de material notarial. Se autoriza la compra de esclavos, se encomiendan indios y se concede el derecho de cobrar tributos.

Entre los innumerables legajos que conserva el archivo, encontramos la relación de Álvar Núñez Cabeza de Vaca sobre la penosa expedición de Pánfilo de Narváez, el naufragio y las penurias de los supervivientes vagando cuatro años por los pantanos del Mississippi y los desiertos de Texas hasta llegar a Tenochtitlan. Allí se guardan las relaciones de frailes que buscaban extirpar idolatrías y en las que cuentan historias fantásticas de posesiones demoníacas para ensalzar más sus logros a los ojos del rey y hacerse acreedores de más mercedes. Hallamos las cartas angustiadas de gobernadores de las provincias que trataban de mantener el antiguo orden en medio de las revoluciones que sacudían el Caribe en el siglo XIX y, poco a poco, todos los reinos de ultramar y podemos leer los informes diarios de los virreyes que reportaban estupefactos y atemorizados las repercusiones de la crisis de la monarquía y la formación acelerada de juntas de gobierno. Ni qué decir de la riqueza de documentos que contiene sobre motines, alborotos y rebeliones, que nos brindan testimonios mudos sobre la historia de los pobladores originarios, de bozales y cimarrones, y nos abren una rendija para aproximarnos a la abigarrada sociedad colonial.

Más allá del monumental trabajo de administrar un imperio, ese gigantesco universo de papel que es el Archivo General de Indias contiene entre las líneas del documento oficial un sinnúmero de historias personales. Una licencia de repartimiento de indios esconde la historia de cientos de vidas individuales, de comunidades fragmentadas, de cataclismos sociales. Hay un caudal de documentos de bienes de difuntos en los que se expresa una última voluntad de liberar a una esclava, de pagar la educación de un protegido o de hacer una donación a un convento. Algunos hechos son más notables y quizás más conocidos, como la solicitud de un tal Miguel de Cervantes Saavedra para que se le conceda una posición, de cuatro vacantes que hay, en las Indias. En otros casos, el archivo documenta lo que se ha convertido en material de leyenda, como la historia de «la Negra del Hospital», el primer registro que se tiene de una mujer africana que prestaba atención médica desde su bohío en la isla de La Española.

Cada uno de los variados textos que presentamos aquí, elaborados por grandes autoras y autores de lo que alguna vez fuera el imperio, va precedido por una imagen que reproduce un folio extraído de uno de los documentos que le ha servido de punto de partida, de inspiración o de fuente para la reflexión o para imaginar una historia individual o colectiva. Con este acompañamiento visual queremos brindar al público una entrada al rico universo del Archivo General de Indias y extender la invitación a conocerlo y explorarlo.

Es precisamente ese espíritu de exploración el que impulsa a Otras historias del Archivo de Indias a sumarse a la tradición de antologías del Hay Festival Global. A esta colección le preceden dos notables colaboraciones del Hay Festival con el Museo Británico. En la primera, diez escritoras y escritores trabajaron junto a curadores del museo para escribir textos basados en objetos procedentes de las colecciones de Centroamérica y América del Sur. El resultado fue la antología Volver a contar: Escritores de América Latina en los archivos del Museo Británico, publicada por Anagrama y Charco Press (Untold Microcosms: Latin American Writers in the British Museum).

La segunda colaboración dio lugar a la antología Exploradores, soñadores y ladrones, también publicada por Anagrama y Charco Press (Explorers, Dreamers and Thieves). En este proyecto, se invitó a seis autoras y autores de América Latina a escribir relatos breves de ficción y no ficción que examinaran de manera crítica las complejas, y en ocasiones, polémicas historias detrás de la adquisición de los objetos que integran el acervo del Museo Británico. La creación de cada texto implicó una profunda exploración de los archivos del museo –diarios, cartas, bocetos, reflexiones y contratos– documentos que forman parte integral del proceso que llevó a la incorporación de cada pieza en la colección.

Un aspecto central de estos proyectos es que, más allá de la antología como formato editorial, funcionan como puntos de partida para múltiples conversaciones vibrantes y relevantes que se desarrollan en los distintos Hay Festivals de Gales (Reino Unido), Segovia y Sevilla (España), Cartagena de Indias (Colombia), Querétaro (México) y Arequipa (Perú), enriqueciendo el diálogo y ofreciendo una visión creativa y crítica sobre estos temas.

En este marco, los textos de Otras historias del Archivo de Indias ofrecen nuevas perspectivas para abordar el interrogante de cómo contar ese vasto y prolongado imperio, entrelazando las voces lejanas que aún resuenan desde el Archivo de Indias con las inquietudes del presente. Son una invitación a conversar sobre la compleja y necesaria tarea de conocer y relatar ese pasado que a la vez nos une y nos divide.

ERNA VON DER WALDE,
editora de Otras historias del Archivo de Indias

CRISTINA FUENTES LA ROCHE,
Directora Internacional del Hay Festival

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Descubre más sobre Otras historias del Archivo de Indias, de Yásnaya Elena A. Gil, Cristina Bendek, Juan Bonilla, Martín Caparrós, Liliana Colanzi, Carlos Fonseca, Carlos Granés, Karina Pacheco Medrano, Edmundo Paz Soldán y Mayra Santos-Febres, aquí.

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