Decencia


En Decencia, dos aspirantes a combatientes clandestinos hacen estallar una bomba en el consulado de los Estados Unidos en Guadalajara. Durante su trabajoso escape se encontrarán el pasado que los puso donde están, pero también el futuro que los espera (gane o pierda su causa). Decencia es una novela sobre la topografía del tiempo pero también una historia escrita con sudor y saliva. Un viejo es secuestrado por un par de revolucionarios en los años setenta. A un niño le estalla en la cara la Revolución mexicana de principios del siglo XX. El viejo recuerda al niño que fue; y el niño, al viejo que será. Decencia celebra y parodia las ambiciones de totalidad de las grandes narrativas latinoamericanas. Es al mismo tiempo un bildungsroman subvertido por el caos de la experiencia recobrada y una road novel que dura cien años. Si algo ha distinguido los libros de Enrigue es la violencia con que replantea las fronteras de lo novelístico bajo una sola consigna: someter al tiempo –inexorablemente rígido y lineal– a la lógica mucho más plástica y flexible del lenguaje.

"Enrigue es profundamente consciente de la literatura hispanoamericana y, bajo la gracia literaria de Borges (pero sin la solemnidad de sus imitadores), escribe con la precisión miniaturista de Vila-Matas, el lirismo seco y salvaje de Bolaño y, latiendo acá y allá, el corazón de Bryce Echenique... Captura con dolor y felicidad esos momentos de la existencia de un hombre en que se oye el clik, el crak con que la vulgaridad del mundo se quiebra y la vida se vuelve a la vez belleza, tragedia y sentido." Juan Ignacio Boido, Página 12.

“Contra las corrientes de los revolucionarios impolutos, ya hay una contracorriente que avisa que detrás de la revolución viene la suciedad. En esta línea se inscribe Decencia, comprometida, sin embargo, con una ética de la escritura y la revisión de los mitos históricos mexicanos” Ángel Berlanda, Radar, Página 12.

“Con aires de comedia, humor inclaudicable y refrescante escepticismo, Decencia recorre el siglo sin aspavientos ni afanes didácticos, guiada por la mano segura de un novelista nada convencional y sí convincente que matiza muy bien el tenso relato del secuetro y la fuga desesperada con el recuento de hazañas amatorias, alcohólicas, cinéfilas y políticas de Longinos”. Rodrigo Pinto, Babelia, El País.

"Decencia es la historia de un niño que asiste al estallido de la Revolución mexicana y de un anciano agobiado por el arrepentimiento que en la década de 1970 es secuestrado de forma azarosa por una célula izquierdista minúscula y desordenada. Ambos personajes son el mismo y representan simultáneamente dos periodos de la historia mexicana caracterizados por la violencia política estableciendo un paralelo entre ellos y asignando al primero el carácter de tragedia y al segudo el de farsa…, demostrando que en la tragedia de la Historia está también su farsa". Patricio Pron, Abc.

“Estamos ante un excelente prosista, a menudo a la caza de la frase feliz, inteligente, y posee un sentido del humor muy sutil. Hasta ahora nos ha dejado, entre otras obras, Hipotermia, un sorprendente libro de relatos, y la novela Vidas perpendiculares. Es un autor de mucho interés al que debemos seguir la pista muy de cerca”. Ángel M. Salazar, Deia.

“Pocas veces se tiene la certeza de estar leyendo lo que en el futuro se constituirá en una obra clásica. En Decencia hay una profundidad inesperada, un uso audaz del lenguaje y un entramado estilístico riguroso y complejo… Una de las voces trascendentes de las letras mexicanas. La historia no es simple: se juega a dos tiempos con circunstancias que tanto en el pasado como en el presente de la novela atañen a lo más profundo de un México singular y tragicómico. Se trata de una novela antiépica donde todos los registros icónicos quedan hechos polvo frente al humor sin concesiones de Enrigue”. Mónica Maristain, Página 12.

"El escritor mexicano sorprende con una novela sobre la historia de su país desde la Revolución hasta la llegada del narcotráfico con el cartel de Guadalajara. Con una prosa irónica y dura contra la clase dirigente, esta obra ya ha levantado ampolla en México." Semana.

"Mexicana -Decencia- como el tequila y de muy buena calidad. No necesita propaganda." Luis Alonso Girgado, El Ideal Gallego.

"Decencia es una tragicomedia siniestra y una lúcida ofrenda de amor. El lector puede reir mucho siguiendo sus páginas, pero es una novela estremecedora." Enric Soria, Ara.

"Decencia renueva la certeza de que esa señora que pertenece a todos y a ninguno —la novela—, sólo ofrece sus favores a quien sabe faltarle al respeto." Roberto Pliego, Nexos.

"Álvaro Enrigue ha dado con un tono peculiar y elegante, un estilo un tanto excéntrico pero siempre encantador. Al principio sólo se apreciaba entre hilachos, pero ahora ha devenido en vigorosas amarras que sostienen lo que ya podemos clasificar como una de las más carismáticas prosas del México actual." Jorge Degetau, Este País.

"La excelente novela Decencia, del mexicano Álvaro Enrigue, nos ayuda a entender mejor en qué consiste una inmensidad tan condenadamente violenta como México." Juan Manuel Vial, La Tercera.

"Álvaro Enrigue (Guadalajara, 1969), con Decencia se ha consagrado como un autor que, sin renunciar a cierta experimentación y a crear personajes muy peculiares, ha erigido una obra que narra la atmósfera de su complejo país. En esta bildungsroman el tiempo es uno de los personajes principales. Del pasado al futuro, sin saber nunca cuál de los dos modifica más el presente. El siglo XX mexicano cabe en 228 páginas magistrales." Antonio García Maldonado, Revista Arcadia.

 

Decencia ha sido seleccionada en www.newspanishbooks.de en la sección de "Buchtipps unserer Experten" por ser considerada una de las novelas más apropiadas para su traducción y comercialización en el mercado de habla alemana.

 


Enrigue, Álvaro


Álvaro Enrigue (México, 1969) ganó el Premio de Primera Novela Joaquín Mortiz en 1996 con La muerte de un instalador. En esta colección publicó Hipotermia (2005): «Relatos que encierran también una reflexión sobre la escritura. No sólo se va tejiendo, sección a sección, una especie de novela, sino que cada relato conoce ramificaciones. Unos cuentos todos ellos de gran altura y fascinante originalidad. Una verdadera sorpresa» (J. A. Masoliver Ródenas, La Vanguardia); «Hipotermia no es uno de esos falsos libros de cuentos que circulan por ahí disfrazados de novelas, pero tampoco una novela convencional; es un libro anfibio por naturaleza: ni mexicano ni gringo, ni novela ni libro de cuentos. Enrigue trasciende las nacionalidades y describe toda una nación de ciudadanos cero» (Guadalupe Nettel, Lateral); Vidas perpendiculares (2008): «Excelente novela... Creo que la estrategia narrativa de este inteligentísimo autor culmina en unas páginas de un poder arrasante» (Carlos Fuentes); yDecencia (2011): «Actualiza las novelas mexicanas de la Revolución y les devuelve una ambición no exenta de ironía y desencanto» (Patricio Pron, El País); «Una escritura que apunta a Jorge Luis Borges, a Roberto Bolaño (sobre todo el Bolaño desencantado y agudo de El gaucho insufrible), a Malcolm Lowry y a Carlos Fuentes, aunque la región de Enrigue nada tenga de transparente» (Mónica Maristain, Página/12). Su último y recentísimo título es el ensayo Valiente clase media. Dinero, letras y cursilería.


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